El artista se encarga de expulsar al mundo de su obra, para crear otro mundo, es a mi criterio su primera intención, después viene la belleza que es ligeramente diferente al mundo verdadero, pero está cargada de sensaciones que hasta antes de la obra no conocíamos, pues ya no pertenece a esta realidad. Sensaciones y hasta emociones que no son posibles si no a través de la llegada a este nuevo tiempo y espacio que llamamos a veces poema. 

La belleza es uno de los núcleos de la vida, siempre está presente en todo lo vivo, en lo que arde o incandescente no se detiene.

 Este  teatro como mundo nuevo, lleno de creaciones, que a veces llamamos obras,  es levemente diferente al otro, pero con pocos argumentos, ideales y fantasías,  le alcanza para estar distante y distinto de la realidad y nos hace diferentes después de ver la propuesta del artista. Salimos con ganas de cantar y la lluvia ya no moja la calle, sino que la pinta, entre otras cosas que ese mundo con final asegurado que es el arte, nos brinda.

Además, este mundo vacío que el artista recién empieza a llenar con sus creaciones, le vienen ganas o siente la obligación de llenarlo, con una profusión y excesos, que algunos reconocen como pasión.  El primer  Creador, fue muy prolifero y trabajador, soñando hasta con detalles y algunas similitudes, para el menor de los miembros de las especies, como para que no queden dudas, que alguien puso tal orden y sus estructuras.. . pues este original otro universo del artista quizás provino del deseo y del vacio,  que nos provoca este mundo tan lleno y con algunos sin sentidos y conserva esa necesidad de hacer y hacer para parecer infinito, como el otro.

Ningún mundo puede mejorar al otro, solo puede provocarse a la distancia para no confundirse, no es aconsejable que se mezclen mucho, tal confusión no auxilia, es mejor hablar de los mundos, paralelos y concomitantes en instantes breves y escasos.

Estas palabras no explican, no fueron escritas para eso, es como un homenaje, a los pequeños habitantes del mundo paralelo que es el arte y sus espectadores, un homenaje al mundo mejor que mis hijos intentan con sus creaciones cada vez, más alejado del original,  adusto y antiguo, que el poder intenta perpetuar sin cambios.

Habitaré este otro mundo débil, desprotegido, de creaciones de creados y de imaginación más que milagros, con poetas y sin profetas.

MARTINEZ   

Dedicado al mundo vacío de Alberto Giacometti.